10 Trucos para evitar las batallas en la mesa con tus hijos

Un niño «mal comedor» suele darnos más quebraderos de cabeza que un niño trasto o que duerme mal. Pero el momento de la comida no debe convertirse en un drama ni en un momento de enfrentamiento familiar.

El apetito en la infancia varía a lo largo del desarrollo del niño. Aumenta en épocas de mucho crecimiento y se reduce en épocas de menor estirón o de enfermedad.

Debemos intentar armarnos de paciencia o apoyarnos en el otro miembro de la pareja cuando nos veamos desbordados por la situación, teniendo presente que es más eficaz el refuerzo positivo cuando el niño ha comido bien, que la confrontación, castigo o gritos (refuerzo negativo) de las malas conductas.

No debemos utilizar nunca la comida como un premio o castigo pues  el objetivo de los padres debe ser enseñar a los niños de una manera eficaz, positiva y libre para conseguir que  quieran por sí mismos aquellos alimentos que son buenos para ellos.

Debemos evitar cometer estos 10 errores:

  1. No tomarte a nivel personal el hecho de que el niño rechace un alimento.
  2. No te enfades, grites o formules chantajes en la mesa, si hace falta, que coma el niño antes para evitar que se te indigeste tu comida.
  3. Obligarles a comer les hace sufrir y si asocian la mesa con el sufrimiento, acabarán por detestar el momento de comer.
  4. Hacer turnos entre los dos padres para que el niño vea que la actitud es firme por ambas partes. No estaría de más intentar «aliarse» con los abuelos y cuidadores, pues los niños son muy listos y saben con quién pueden salirse con la suya.
  5. Si no termina en un tiempo prudente (nunca más de 20 min), levantarlo de la mesa y decirle que no tiene postre porque el hambre es igual para todo.
  6. No dejar al alcance del niño bollería o galletas que pueda ir picoteando entre horas para evitar que llegue a la hora de la comida sin apetito. O que después de haber comido poco, coma a escondidas porque le entra el hambre.
  7. Nunca le metas la comida en la boca a la fuerza pues puede provocarle el vómito o generarle un trauma.
  8. Un niño se puede negar a comer porque quiere llevarse el alimento a la boca y no le dejamos. Es importante fomentar su independencia y no tener miedo a que se ensucien.
  9. Nunca lo comparares con los hermanos o primos ni lo dejes en evidencia delante de la familia o amigos pues puede generarle frustración.
  10. Respeta las preferencias alimentarias de cada niño pues muchas están marcadas desde muy pequeños.

Sigue estos truquillos para «darle la vuelta a la tortilla»:

  • Presenta varias veces un alimento nuevo en pequeña cantidad. Los psicólogos infantiles nos dicen que hace falta probar hasta 10 veces un sabor nuevo para aceptarlo.
  • Da ejemplo de conductas alimentarias saludables.
  • Implica a los niños en la preparación de los alimentos.
  • Presenta las comidas de manera atractiva.
  • Intenta no perder la paciencia ni gritar.
  • Presenta unos alimentos que le gusten y otros que le gusten menos, para que pueda elegir, e intenta que coma un poco de todos.
  • Apaga la televisión y siéntate a comer con ellos, en familia y sin distracciones.
  • Durante la comida, mantened conversaciones distintas al hecho de comer.
  • Deja un tiempo prudencial entre un plato y otro y pasa al siguiente, aunque no haya comido todo.
  • Ajusta las raciones y platos a la edad del niño.
  • Si necesitas castigar a vuestros hijos (necesario antes o después) es mejor privarles de ver la televisión, de utilizar su juguete favorito, de ir al parque o cuando son más mayores, de quedar con los amigos, o reducir su paga semanal, etc..
  • Piensa en positivo, toda situación se puede reconducir si se hace con cariño y paciencia.

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Imagen: 5m

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