5 Claves para inculcar una dieta saludable a tus hijos

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Casi la mitad de los niños de 6 a 9 años (45,2%) tiene exceso de peso, alrededor de uno de cada cuatro (26,1%) sufre sobrepeso y uno de cada cinco (19,1%) obesidad, según el estudio ALADINO (Alimentación, Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad), realizado entre el año 2010 y 2011.

La obesidad infantil es una epidemia y sus causas hay que buscarlas en profundos cambios en nuestros estilos  de  vida, principalmente el deterioro de nuestros hábitos dietéticos y el estilo de vida sedentario.

Cómo no  hay  una  única causa,  la solución  pasa  por  intervenciones  en  distintos  ámbitos  (familiar,  educativo, sanitario, comunitario…) que  sumados con una buena estrategia puedan llevar a  cambios en la alimentación y  en práctica regular de actividad física.

Es por ello, que la intención de este post no es tanto analizar las causas que nos han llevado hasta aquí, sino más bien entender lo que estamos haciendo mal y dar soluciones para comenzar a educar en positivo.

La forma en la que comen los padres, es uno de los factores, aparte de otros (genética, metabolismo, dieta, ejercicio, factores socioculturales, etc.) que va a determinar que su hijo padezca sobrepeso y/o obesidad.

Es cierto que un  pequeño porcentaje de la obesidad infantil se debe a factores de índole genética. Sin embrago, es habitual que los padres con exceso de peso terminen educando (nutricionalmente) a sus hijos para que estos acaben teniendo los mismos problemas de sobrepeso por malos hábitos de alimentación y escasa actividad física.

En tus manos está que le ayudes a crear buenos hábitos saludables, ya que estos son el mejor legado que puedes dejarles. La mejor forma de darle una buena educación no pasa tanto por llenarlo de actividades extra escolares.

Es mucho más efectivo que le ayudes dando ejemplo, así que revisa y cuestiona tus conductas para darte cuenta cómo son las de tus hijos.

En este sentido tenemos diferentes estudios que aseguran que la forma cómo se alimentan los padres influye en la alimentación de los hijos.

La mayoría de padres se preocupan más que los niños terminen el plato.  Y la realidad es que a veces muchos padres no son conscientes de lo que sus hijos están comiendo de más y que es lo que les sobra, lo que deben evitar.

Aquello que no contribuye a su patrón de alimentación ideal, los  alimentos superfluos como bollería, refrescos, exceso de azúcares, zumos en envases tetra-briks sin apenas aporte nutricional y muchos alimentos precongelados.

No es suficiente con enseñar a comer bien, hay que educarlos en la voluntad de querer llevarlo a la práctica.

El tamaño de los platos, comer todos lo mismo. Enseñarle a hacer elecciones saludables y fomentando entre otros, la actividad física como estilos de vida saludables.

Sólo si fuéramos capaces de ocuparnos en vez de preocuparnos y sacar la mayoría de estos alimentos de la dieta de nuestros hijos, conseguiríamos un gran avance.

Hacer espacio para que entren los buenos hábitos, en eso debe consistir nuestra misión.

La solución: 5 claves para inculcar una dieta saludable a tus hijos

Ante la obesidad se ha de actuar cuanto antes para prevenir dificultades mayores y más permanentes. De hecho, se ha demostrado que si el niño/a padece sobrepeso entre los 6 meses y los 7 años de edad, tiene un 40% de posibilidades de ser un adulto obeso, mientras que si éste se presenta entre los 6 y 13 años, la posibilidad aumenta hasta el 70%.

Los niños aprenden por imitación de todo lo que les rodea, en especial de la familia. Por tanto, si quieres evitar que tus hijos desarrollen obesidad, como padre o madre debes adoptar como primera medida; Prestar atención en lo que comen cada día, analizar los errores que cometen en la dieta y ayudarles a adquirir buenos hábitos de alimentación, con el fin de mejorar su estilo de vida.

Aquí te damos algunas claves que puedes poner en práctica:

1º clave: Aprender a comer mejor y ejercicio contra la lucha de la obesidad

A pesar de los grandes avances en el tema de la obesidad que nos ayudan poco a poco a entender mejor cómo corregir errores y prevenirla, nuestro esfuerzo y motivación siguen siendo claves para vencerla.

Así pues, la solución más razonable sigue siendo la dieta y el ejercicio, mediante un cambio cultural que suponga aprender a comer mejor y a moverse más, y reduciendo la ingesta de calorías de forma permanente. Y es por ello que necesitamos esfuerzo y motivación diaria para que estos dos factores se repitan a lo largo de nuestro día a día hasta conseguir que hagamos de ellos nuestros mejores hábitos saludables.

2º clave: Sin miedo a los hidratos

Vivimos en una sociedad con miedo a los hidratos de carbono, La Carbofobia o “carbohidratofobia” es un miedo irracional a los hidratos de carbono. Movidos en muchos casos por las famosas “dietas milagro” carentes de sentido común y evidencia científica, llegamos a creer que la mejor forma de perder el peso y cuidar la línea es eliminando los hidratos de nuestra alimentación. Así pues, los hidratos de carbono gozan de muy mala fama,  hasta el punto que hay un rechazo general de introducirlos en muchas comidas. Y esto hace en muchos casos que el miedo a los hidratos de los padres haga que se eliminen de las meriendas de los niños en forma de bocadillos. Cambiando estos en muchos casos por bollería industrial u otros alimentos superfluos.

¿Qué hay de verdad en esto?

Está claro que existe una gran diferencia nutricional entre muchos de los hidratos actuales, los hay poco saludables como las papas fritas procesadas, las galletas, los cereales de desayuno (en la mayoría con altas cantidades de azúcares)… entre otros, y luego están los hidratos de carbono saludables como, patatas, verduras, frutas, pastas, arroces (preferentemente integrales) el pan, pero no el del supermercado (con altas cantidades en sal y azúcar) sino el de toda la vida el que está hecho de forma artesanal y tradicional.

Así que no les evites los hidratos a tus hijos con la firme creencia errónea que eso es lo que les hace subir de peso puesto que no lo es. Enséñale a comerlos de forma equilibrada igual que se comen los demás nutrientes. Potencia más en sus comidas las frutas y verduras. Revisa sus desayunos y meriendas, saca de ellos todo lo que son alimentos superfluos y cámbiaselos por saludables bocadillos y frutas.

3º clave: Predicar con el ejemplo

Un niño aprende lo que ve, no lo que escucha.

Hacer deporte cómo, salir a pasear, montar en  bici o participar con ellos en diferentes actividades deportivas será divertido si vamos todos.  De la misma forma, si compartimos el momento de ponernos a cocinar todos juntos en la cocina, hará que aprenda y además se estará divirtiendo con lo que hará una asociación positiva entre alimentos y diversión. Esto hará que después quiera comer lo que haya cocinado y habremos conseguido otro gran paso, el evitar castigarle por no querer comer.

4º clave: La importancia de un menú escolar adecuado

Otro paso importante es la prevención de la obesidad desde la escuela, es por ello que es de vital importancia que los padres se preocupen por los menús que están comiendo sus hijos en las escuelas. Asegurarse que son menús con base saludable.

Con todo esto, pondremos nuestro granito de arena (que no creo que sea tan pequeño) y en casa seguiremos adaptando las demás comidas y completar sus menús semanales para que estos sean lo más saludables posible.

5º clave: Dar prioridad a lo que de verdad importa

“Es vital que al educar el cerebro de nuestros niños, no nos olvidemos de educar su corazón” Dalai Lama

La hora de la comida no tiene por qué ser un momento solemne, podemos convertirlo en un encuentro entretenido en torno a la comida, lo cual además ayuda a los niños a establecer una relación positiva con la comida y a comprender que comer es divertido.

Muchas veces no tomamos conciencia de que un acto tan rutinario como sentarse a la mesa pueda ayudar a construir la personalidad de nuestros hijos.

¿Recordáis eso de que la felicidad en la vida es el recuerdo de buenos momentos? Bueno, compartir la mesa en familia puede convertirse en uno de ellos y perdurar en la memoria de nuestros pequeños como un momento feliz. Depende de nosotros.

Dar ejemplo de buenos hábitos alimenticios a los hijos, igual que intentamos darles ejemplos positivos en tantos ámbitos. Que ya habrá tiempo cuando crezcan de que se les presente la posibilidad de tomar caminos diferentes (o no) y de escoger.

En definitiva: Comer sano y reír mucho

Fomentar una vida equilibrada: el rendimiento en la escuela no lo es todo, también son importantes las diversiones.

Evitar hábitos perfeccionistas: estudiar hasta altas horas de la noche o repetir muchas veces un trabajo hasta que esté perfecto no es saludable. Es conveniente establecer un horario y unos objetivos de estudio realistas.

Educar en positivo, enseñarle a relacionarse con los alimentos. Comer sano, reír mucho, son ingredientes básicos que forman un  menú rico y saludable que necesitamos recuperar en todos los hogares.

Si eres padre y te preocupa la alimentación de tu hijo, si eres consciente que los hábitos de la infancia marcarán la diferencia entre la salud y la enfermedad. Si quieres dejar un buen legado a tu hijo, no te preocupes tanto por trabajar y ganar dinero para pagarle los estudios. Preocúpate y ocúpate por su educación nutricional en la infancia. Ayúdale a adquirir hábitos saludables, fomenta

Recuerda que sus hábitos presentes y futuros pueden depender en gran medida de lo que vean en sus casas. Los padres pueden reducir las probabilidades a que un niño padezca sobrepeso y/o Obesidad en edad temprana. Además pueden educarlo para potenciar sus habilidades personales y pueden promover y fomentar hábitos de vida saludables.

Hacer deporte, comer de forma saludable o ver menos la televisión, son costumbres que si se aprenden en la infancia, pueden llevar a tener una vida sana en la edad adulta.

Los hábitos, a base de repetirlos, se convierten en nuestra forma de hacer las cosas y en consecuencia en nuestro estilo de vida. Fomentar hábitos saludables en la infancia es una inversión en salud para toda la vida.

Según como están actualmente los datos sobre obesidad infantil, me atrevería a decir que es uno de los mejores legados que pueden dejar los padres a sus niños.

Imagen: junyaogura

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