La receta para enseñar a comer bien ¡Inculcar buenos hábitos alimenticios!

Enseñar a comer bien es conseguir el mismo entusiasmo por un trozo de pescado que por una hamburguesa tiene sus trucos, el primero una buena receta para los dos alimentos y el segundo un ingrediente estrella, la educación alimentaria.

Comer bien: el objetivo

El objetivo, conseguir que nuestros niños coman y disfruten de todo tipo de alimentos. La finalidad, ganar nutrición y salud para el presente y también para el futuro. Nunca hasta ahora ha estado tan claro el poder de lo que comemos para condicionar, en positivo o en negativo, nuestro bienestar.

Los buenos hábitos alimenticios deben enseñarse

Resulta curioso que en las cosas del comer parece que todo debe fluir de forma natural, pero en realidad no nacemos enseñados.

De la leche materna o biberón a la cuchara y el tenedor hay un gran salto. Contamos con el instinto de alimentarnos, por supuesto, pero la afinidad y el gusto por diferentes tipos de alimentos tenemos que aprenderlo.

Por ejemplo, de niños tenemos mucha afinidad por lo dulce, ya que es el sabor que instintivamente se reconoce como seguro y placentero, pues la leche materna lo es. Todo lo que se aleja de ese sabor cuesta en mayor o menor medida de introducir, por eso el proceso de educar el paladar es normal y necesario. Así,  enseñar a comer bien es una tarea prioritaria que requiere de convencimiento, seguridad y destreza.

¿Verdad que cuando los niños aprenden a leer o a ir en bicicleta, les enseñamos sin vacilación e insistimos un día tras otro hasta conseguirlo?, ¿qué pensaría un niño si su padre o su madre intenta un día enseñarle a ir en bicicleta, pero como no le ha ido bien, no lo vuelve a intentar?

Eso no lo haríamos por que sabemos que tarde o temprano lo conseguiremos. Pues con la comida es igual, únicamente que es aún más trascendente, pues lo que le enseñemos será un valor para toda la vida y no solo en salud, sino también en el hecho de que el pequeño disfrute de muchos tipos de alimentos. Comer bien es un placer!

Enseñar a comer bien: prohibido rendirse

Una vez tenemos en convencimiento, está prohibido desfallecer o rendirse… En todos los ámbitos de la vida, la educación, la pedagogía y la transmisión de valores, requieren de gran paciencia, persistencia y seguridad. En la alimentación también, enseñar a comer es un gran reto y para los niños aprender a comer tiene que ser una gran aventura. Normalmente no somos conscientes de lo que cuesta crear un hábito saludable.

¿cómo conseguimos que los niños se laven los dientes cada día de una forma autónoma y espontánea?

Cuesta tiempo pero insistiendo día tras día se consigue y así lo hacemos. Y esa insistencia tiene que que ir acompañada de buen humor ya que el aprendizaje es efectivo siempre en entornos positivos. Una buena dosis de paciencia nos ayudará a no crear connotaciones negativas o nervios a las horas de las comidas, esto es básico.

¿Qué hacemos cuando esto parece una “batalla” perdida?

En primer lugar un cambio conceptual, no es una batalla, es un camino, y cada paso cuenta. No importa si un día no hemos conseguido que prueben algo, en otra ocasión lo podemos volver a intentar, y así hasta conseguirlo… o no. Imaginemos que estamos en el proceso de enseñar a comer ensalada y de momento hay buena aceptación por la lechuga y las olivas, pero no por el tomate.

El error sería dejar de poner un poquito de tomate en la ensalada del niño, pues el mensaje sería “está bien, como no te gusta no hace falta que lo comas”. Sin embargo, si cada vez que le presentamos su platito de ensalada le ponemos un trocito pequeño de tomate el mensaje es “quizás hoy te apetezca probar este alimento tan rico”. Y si al final prueba un trozo aunque sea minúsculo, eso ya es un triunfo!

Cuando desistimos demasiado pronto y ya no ofrecemos un alimento por rechazos anteriores, disminuimos las posibilidades de prueba y aceptación.

Incluso en el caso extremo de no conseguirlo, aún entonces siempre quedará la semilla cultivada y, probablemente ese niño cuando sea un joven o un adulto, se animará a probarlo por sí mismo, y seguramente le gustará.

La clave para que el niño aprenda a comer bien

Un punto clave de todo esto es que si estamos seguros de que algo es bueno para ellos, debemos darles las oportunidades con firmeza y serenidad, y nunca con premios o castigos.

El error de premiar por comer bien

Es un error premiar al niño por comerse un alimento saludable del tipo verdura, pescado o fruta, pues el mensaje es “esto no es bueno, por eso te doy una recompensa si te lo comes”. Peor todavía cuando el premio es un alimento de un perfil nutricional menos saludable como un postre muy azucarado.

Entonces el niño aprende que el postre es lo rico y las verduras lo que requiere un esfuerzo. Al final, todos tendríamos que aprender y ser conscientes de que no hay alimentos buenos o malos, sino que todos tienen su contexto de uso en una dieta saludable, las verduras se comen cada día y están ricas, y los postres azucarados son para momentos ocasionales y especiales.

El secreto para enseñar a comer bien

El secreto para enseñar a comer bien radica en unas buenas recetas, mucho amor y paciencia. La educación alimentaria es un regalo y una inversión en salud para nuestros niños!

Imagen: Coqui the chef

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